miércoles 2 de septiembre de 2009

Vuelvo con...

Estaba poniendo en orden mi escritorio y, de repente, me ha parecido ridículo no volver a escribir en el blog. No tenía sentido cerrar con la última entrada, pero no podía afrontarme a la vuelta así sin meditarlo.

Ayer me llegó un mensaje que decía: "estoy pasando por debajo de tu casa". Luego me dirían que la tentación de llamar al telefonillo fue muy grande. Solo para quedarse un rato, como siempre.

Realmente está siendo duro reincorporarse a la rutina. Madrid, tan bonita como la dejé, la gente un poco más cambiada.
Hay días buenos, pocos, y días malos, la gran mayoría. Tengo muchas ganas de hacer cosas, pero algo que no se puede explicar te lleva a estar hundido en la mierda. Las ganas de salir y socializarse desaparecen y solo te queda el odio al mundo y la imposibilidad de diseñarlo todo como era antes de partir. Lo del más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, se podría aplicar en este caso perfectamente.

Me he dado de margen septiembre para volver a la normalidad. Pasará, pasará, no para de repetírmelo. En definitiva, que la depresión post erasmus (patología reconocían, que no se rían!) no deja de ser parte del proceso y tenía que tener cabida en este diario.

En el cuaderno de las listas (si, todos tenemos uno), ha aparecido el "post-despedida" que escribí en el tren cuando volvía de Sicilia. Ha dejado de llamarse el último, pero me apetece que quede archivado por aquí.

Asi que, lectores imaginarios, trasportémonos al 28 de Julio:
(entre parántesis los comentarios a día de hoy)


VUELVO CON:


- Un tobillo mal curado (que todavía da por culo a veces, estoy mayor)

- Kilos de más (no tantos ya. Demos gracias a la desaparición de los carbohidratos)

- Muchas regiones de Italia tachadas en el mapa (no todas, planes de vuelta más que pensados)

- Amigos internacionales

- Experiencia en la cocina (aunque sigo siendo un desastre algún día pruebo a organizar una cena)

- Algunas buenas recetas (remitirse al punto anterior)

- Gente repartida por toda España a la que habrá que visitar (Granada, estoy llegando)

- El deber de hacer madrina de nuevos erasmus (que vivan los segundos erasmus en tu tierra)

- Ganas de contarlo todo y no ser odiada por mi itañolo (progresa adecuadamente en este punto)

- Una nueva lengua "aprendida" (y no, no es el itañolo. algo he aprovechado el año jode)

- La sensación de ser partícipe de alguna manera de una cultura que no es la mía.

- Un master en trenitalia (me cago en la leche como es de caro el transporte en España)

- Ryanair entre las páginas con acceso directo el el firefox.

- El itunes renovado y hablando en otro idioma.

- La promesa de un Umbria Jazz 2010

- Pocos regalos. Cosas del sobrepeso

- El último año de carrera por delante (y alguna asignatura de cuarto gracias al fantástico departamento de la Karen)

- Tantos programas para un pronto retorno (que ya tiene fecha en el 9 de septiembre, soy lo peor)

- Tantas experiencias imborrables.

- Un Leonardo a la espera... (es el ciclo de la vida después del Erasmus)



VUELVO SIN:

- DNI y Pasaporte, ambos dos perdidos en combate (sigo yendo indocumentada por la vida)

- Mi compañera de piso alemana (cuánto se la echa de menos)

- Parmiggiano y café (el amaro del capo lo compro sin falta en el próximo viaje)

- Posibilidad de organizar comidas y cenas varias con una hora de antelación

- Morlacchi

- Fontana

- Hornito (se me hace la boca agua de pensar en los Calzone que hacían...)

- Poder odiar el Domus todos los días

- El billete trenitalia ilimitado

- Más viajes a Florencia

- La DJ's expirience con Estopa de Banda Sonora

- Birretta en las escaleras

- Casa en el centro

- Tantos prejuicios e inseguridades

- Haber comido carne de caballo (vir sigue sin perdonármelo)

- Tanta ropa como vino

- El aprobado asegurado

- El acento gracioso

- Cierto napolitano


... Vuelvo sin ganas de volver. Y esto, por desgracia, sigue siendo un poco verdad.

miércoles 17 de junio de 2009

Unipg

Hoy se ha hecho oficial mi divorcio con l'Università degli Studi di Perugia.

Parece que fue ayer cuando empezó nuestra relación: el imposible learning agreement, no entender nada en unas clases que acababan a las ocho de la tarde, el odio al coordinador erasmus, los nervios de primer examen, el cansancio del último...

No soy todavía consciente y, aunque quedan un par de papeles por firmar, la separación es ya inminente, casi oficial. Se ha firmado con una matrícula de honor. Matrícula que seguro en España me bajan pero que para mi sigue teniendo el mismo valor.

Estrechar la mano al profesor Tinterri a las 3 de la tarde y saber que no tendré que volver a odiar el sistema educativo italiano. Que consigo "cavarmela", que mi italiano es felicitado en el cara a cara de los nervios de un exámen oral.

Esta noche estoy eufórica.

Será el vino que he tomado con las alemanas en la cena. Será saberme quasi de vacaciones. Que me encanta mi casa. Que me quedaría pegada a las paredes haciendo compañía a las miles de fotos que pueblan mi habitación. Que me lo paso pipa comentando los partidos de fútbol en italiano y blasfemando en español.
Soy feliz y no puede acabar...

Erasmus que empiezan a morir y tu conciencia, solo un poco tranquila, te recuerda el mes y medio que teneis por delante. Hacer planes de dobles parejas y pensar en Sicilia.
Pensar en que alguna visita todavía tiene que venir y que hay tantas sensaciones sin probar. La tristeza y la burbuja a punto de romperse.

Poco a poco supongo que volveré a ser alguien con los pies en la tierra. Soy consciente de que pisaré territorio español llorando, que el buscar vuelos de vuelta será algo automático. Pero, perspectiva y razón volverán a su sitio.

Último año de carrera en Madrid. Último. Relaciones casi rotas también con la ucm.
Y luego,¿qué?

Que pena que todo tenga que romperse. Se rompe, si. Aunque luego se consiga recomponer, no vuelve nunca a ser lo mismo.

viernes 12 de junio de 2009

La hoja azul

El otro día reíamos en la plaza con la teoría de Bea sobre los embarazos y los exámenes. Lo que vendría a ser: la espera media de 50 horas para hacer un examen aquí, bien podría parecerse a los 9 meses que hay que sufrir para dar a luz a una criatura. Por otra parte, el llegar al aula, ver que no tienes ni idea por las preguntas de los que te preceden en la lista y decidir no pasar por el sufrimiento del parto sería a grandes rasgos un aborto. Pasas por todo el trance y al final te vas sin nada de recuerdo. Últimamente los abortos de erasmus y no erasmus están a la orden del día y me he dado cuenta que eso es que, como en España somos guays y aprobamos leyes muy modernas, nos gusta compartirlo y ponerlo de moda en otros países.

Afortunadamente, esta semana yo he vuelto con dos nuevos miembros para la familia. La hoja azul está creciendo y ya solo quedan dos casilleros por rellenar.


Todo esta gilipollez para decir lo agotada que estoy después de las dos últimas intentísimas que he tenido...

5 días en España para darme cuenta de que me siento turista en mi ciudad, que todos estais también muy cambiados y que las sorpresas a la familia molan.
A la vuelta, ponerse a estudiar. Increíble pero cierto, vuelvo un martes y me espera un examen al día siguiente y hace unas horas un segundo.
Los dos nuevos miembros de la familia son dos treintas como dos soles. Vergonzosos los privilegios erasmus, pero satisfecha porque los siento menos regalados que a otros colegas de "beca".

Pronóstico para los próximos días: poner el cerebro en modo "hay que pasar el CELI como sea" y ver si el miércoles consigo la matrícula de honor, visto que las regalan y que la llevo rondando un tiempo, me podía despedir del penoso sistema educativo italiano a la grande.





Aclaraciones terminológicas (que flipada me he vuelto desde que recibo dieces no merecidos sin cargo de conciencia):

- hoja azul: papel que nos dieron a principio de curso en la oficina erasmus con instrucciones de cuidarlo como nuestra vida porque es el único sitio donde quedan reflejadas nuestras notas.

- CELI: certificado de lengua italiana que dicen esta guay del paraguay considerado. Sí, no sirve para nada esta lengua, pero le he cogido cariño y me gustaría que nuestra relación de 9 meses quedara firmada por escrito. Me he pasado con el nivel pero esperemos pasarlo...

jueves 28 de mayo de 2009

Senza il coraggio di...

Tres días después de volver de Nápoles, todavía me obligo a poner en el iTunes la banda sonora del viaje...

Imaginarnos siempre en la seiscientos roja. Sensación de una muerte inminente que se repetiría a menudo por la maravillosa forma de conducir de los napoletanos.

La costiera Amalfitana con sus acantilados. Positano haciendo honor a la fama que se ha creado en las películas americanas. Tantos años viendo el mini bañador verde fosforito de Matt Damon en el Talento de Mr Ripley, para acabar paseando por las mismas calles donde la pizza costaba la friolera de 14 euros.

Capri. Qué villas... qué agua... qué reflejos, qué matices cogía la luz en las grutas. Volveremos para entrar en la Grotta Azzura, prometido quedó.

Napoli, indescriptible. Loca, sucia, pobre. Reune lo mejor y lo peor, como me había dicho antes de ir. La ciudad de la pizza y de las sfogliatelle. La ciudad de Totò y de Troisi. La ciudad con un estadio de fútbol donde no hay puestos fijos porque nadie los respeta, la partita se ve de pie bajo la teoría de maricón el último.
Siempre panorámicas, zonas verdes impresionantes. La vistas del atardecer y toda la bahía iluminada emocionaban.
Caminando por el paseo marítimo tuve que coincidir con lo romántica que en realidad es.

Uno parece que ha dejado Europa atrás, que quizá se ha traslado a un país al Norte de África. Son un pueblo especial, tantas dominaciones de pueblos tan diferentes los han criado así. Griegos, franceses, borbones... Por allí han pasado todos y todos han dejado huella en ese desorden que es la tercera ciudad más importante de Italia.

Y con la imagen del perfil del Vesubio, tímido él en nuestra corta visita, no quedó otra que saludarnos.
Ganas de volver pronto. La villa en Posillipo, solo cuestión de tiempo.


Jueves por la mañana y van dos días que no me cunde el estudio. No voy a llegar a cubrir las expectativas... pero me está dando mucho igual si os tengo que ser sincera. Ahora, lo que más me preocupa es mi falta de coraje para comprar el billete de vuelta. Me se de memoria todas las posibilidades y tengo el calendario en la cabeza, pero no puedo decidirme. ¿Robar unos días más hasta cuándo? Dinero acabándose y vuelos subiendo de precio.

Qué poco valiente me he vuelto.

miércoles 20 de mayo de 2009

Fragole

La señora del patio de enfrente ya está tendiendo otra vez... es imposible que consiga llenar lavadoras todos los días. Me llena de curiosidad. Aunque la teoria del albergue ilegal va ganando puntos.

Acabo de subir a casa de mi última clase en Italia.

Odio que la palabra último se empiece a oir tanto en boca de todos, pero es una realidad. La aceptación está empezando a llegar y todos sabemos que esto tiene un fin. Fin más o menos traumático, pero igualmente a la vuelta de la esquina.

Igualmente estoy contenta.

Merendando fresas y con Rino Gaetano de fondo, me he dado cuenta que aún habiendo empezado a estudiar no podría imaginar un pre-exámenes mejor del que estoy viviendo.

Estoy feliz y mañana me voy a Napoles.

Increíble pero cierto. Apuesto por un viaje raro donde los haya, pero no puedo esperar a ver todas las cosas de las Paolo y Roby me llevan hablando tantos meses.
A ver que sale.

Esperemos volver sanas, salvas y con historias que contar.

viernes 8 de mayo de 2009

Maledetto piede

Pues sí, una semana después de mi espectáculo nocturno en Roma todavía sigo con el tobillo chungo. Creo que se trata de una forma, bastante persuasiva, que tienen los astros de decirme: "no, no tienes ese hígado de hierro del que presumes" y "deja de emocionarte tanto cuando bebes, suficiente vergüenza has pasado ya con la gente afanada en recordarte aquello que para ti nunca pasó".
Veremos cuando tardo en volver hacer alguna burrada del tipo. Por lo pronto mañana a estas horas estaré en Cerdeña tomando el sol en la playa. Yeahh! Y esta vez playa de verdad, nada de sucedáneos escaleriles. A ver si no vuelvo todavía más coja, aunque el apodo de John Wayne que me estoy ganando últimamente hasta me hace gracia.

Ahora mismo podría invitar al anciano vecino de al lado que subiera a darme su opinión sobre el tema. La verdad es que, desde que ha empezado a pegar un poco el sol, estoy perdiendo intimidad a pasos agigantados. Esta gente ha decido pasar todas las rutinas diarias a la terraza al solecico y están tan cerca que podría ponerme casi a comer con ellos. A veces hasta expresan tímidamente su desacuerdo con alguno de mis gustos musicales. Esperemos que pronto llegue el nieto apuesto y se invite a tomar algo en el objeto de todas mis envidias estos días.

Y cambiando radicalmente de nuevo, hoy he visto San Ginés en el telediario!! Que ganas renovadas de ir a tomar churros! Prometedme que, aunque se muera del calor en Madrid, cuando vuelva definitivamente ponemos la guinda a la noche de fiesta con el chocolate con churros.

Con el toque de nostalgia y con 200 euros por cobrar en forma de billete aereo (he ganado el concurso fotográfico que organizaba la asociación erasmus, lo cual pide otro ou yeah!) os dejo. Voy a tomarme el religioso espresso de después de comer con Nico.

sábado 2 de mayo de 2009

Concerto Primo Maggio

De nuevo en el tren. Es buena señal que se este convirtiendo en la rutina de todas las semanas.
Es una pena que eso de viajar gratis se este acabando acabando. Cada vez hay más revisores y ya no cuela lo de soy spanish y non capisco, pero si en el destino vuelves a tener otro buen anfitrión que te acoge por unos días, el billete por lo menos te lo puedes permitir.

Roma Termini es de las estaciones más extrañas que he pisado, un imán de bichos raros. El jueves esperando a Vir y hoy de nuevo sola, he tenido tiempo para inventarme la vida de una pareja de militares, una china con lo que parecía su novio italiano y de dos vagabundos que se saludaban como amigos de una vida.
Sentarse en un sitio estratégico al sol y ver pasar a la gente. No es solo cotilleo, es un ejercicio de imaginación.
Ver pasar la gente y hacer balance. Poner a Vasco Rossi de banda sonora y recordar lo privilegiada que soy. Que ayer por la noche estaba rodeada de otras 800.000 mil personas cantando con ellos las letras de su ídolo. Que era "Vasco en persona" el que estaba en la pantalla. Que la mirada se te iba un poco a todas partes con las ganas de encontrarse con cierto ojos conocidos, que la dolce metà estaba justo ahí, a mi lado, para confirmar que todo era verdad y que dentro de unos años lo recordaremos juntas. Que..
Hacer balance y pensar en todas las cosas que tengo que hacer en casa antes de irme otra vez el miércoles. Convencerme de que debo estudiar y que no debería perder otra vez el trayecto de 2 horas y media en hacer estúpidas listas.
Pero estoy demasiado contenta, demasiado emocionada. Ni el dolor en el tobillo me quita las ganas de sonreír. Quizá esto último si me recuerda a mi gran estupidez e inocencia. Uno no se puede poner a bailar el "viene a bailare in Puglia", borracha perdida por la sangría con demasiado ron, entre botellas tiradas y con un esguince mal curado. Ni el DNI en paradero desconocido y el par de cosas que me he dejado en casa de Carlos.
¿Dónde coño he dejado la cabeza?

Vuelvo de vivir el primero de mayo en la capital. Volví a Roma para encontrar casi tres años después a nuestros italianos de la Fontana de Trevi. Vuelta para descubrir lo mal que sientan los años a algunos y darme cuenta de lo diferentes que somos ahora. Como decía Valerio, de maneras más adultas, mucho más mujeres y con un italiano más correcto que el suyo. Espero que eso signifique cambio positivo...

En fin, que si Vasco llama el pueblo responde, que lo hemos vivido y que ni la mierda de esguince inoportuno lo ha estropeado. Quedó pendiente volver a la Fontana, pero todavía quedan meses.